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¡Vamos, Bravos!
Por Antonio Zárate

Nos encontramos inmensamente orgullosos, en CASA, de estos jóvenes que dieron todo en el campo. Hemos sido testigos de la nobleza, entrega y valentía de los jóvenes. 

Siempre se dice, en el argot del beisbol, que da y quita de manera justa a quien se entrega. 

En esta ocasión el beisbol nos dio a manos llenas: 

• Nos dio un grupo de jóvenes siendo y disfrutando.

• Nos dio un grupo de jóvenes siendo solidarios y creciendo acompañados y la oportunidad de crecer con ellos.

• Nos permitió conocer el corazón valiente de unos jóvenes como el de los hermanos Puebla.

• Nos concedió que Dionicio, con su alegría, volviera para contagiar siempre al grupo, luego de haber pasado un momento difícil.

• Nos dejó acompañar a Evaristo en su pérdida y verlo madurar y crecer ha sido grandioso.

• Nos permitió ver cómo los gemelos Brayan y Jonathan crecieron y se mantienen con un corazón bondadoso a pesar de las adversidades.

• Nos dejó ver cómo Giovanni pelea y fortalece su arrojo venciendo su timidez.

• Nos dejó ver a Oliver y su serenidad para hacer del grupo su lugar de estar.

• Nos dio la oportunidad de ver a Osvaldo (El Zorro, como le decimos los compas) saliendo de su zona de confort, probando siempre sus límites y dando el grito de aliento en todo momento.

• Nos dio a un Ángel con un carisma inmenso y un brazo derecho de grandes ligas.

• Nos concedió ver la entrega y el crecimiento de un Dereck que es un líder natural para las nuevas generaciones.

• Nos dejó ver a un Obed (Chapo, en honor a su abuelo) entregado y fortalecido librando obstáculos difíciles.

• Nos permitió conocer a Bayron y su frescura y desenfado para jugar un beisbol de altura.

• Y, por supuesto, nos permitió tomar un gran cariño al equipo de manejador y couches. Ramón, con su temple y sabiduría del beisbol, fino a prueba de fuego; a Julian, por sus  aportes de precisión y beisbol audaz. 

Y a demás algo de mucho valor:

• Nos permitió compartir y estrechar vínculos con las familias para trabajar en equipo por el bienestar de sus hijos.

• Nos permitió conocer historias, generar encuentros y acompañar rupturas. Ahora sí, el beisbol nos dio lo que nos debía. 

 

Todo eso nos dio el beisbol. 

Y el que diga que no es el rey de los deportes es que ¡¡no es Bravo!!

 

Agradecidos profundamente con CASA Promoción Juvenil, que hace posible todo esto a través del gran trabajo de todos los que integramos esta institución.

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